viernes, 24 de agosto de 2007

Elias Canetti


" No me arrepiento de esas orgías de libros. Me siento como en la época de la expansión para Masa y poder. También entonces todo sucedió por aventuras con libros. En Viena, cuando no tenía dinero, gastaba todo lo que no tenía en libros. En Londres, en los peores momentos, conseguía, contra viento y marea, comprar de vez en cuando libros. Nunca he aprendido nada sistemáticamente, como otra gente, sino por excitaciones súbitas. Siempre empezaban con que mi mirada caía sobre algo que tenía que poseer fuera como fuera. El gesto de coger, la alegría de tirar el dinero por la ventana, el transportarlo a casa o al local más próximo, el contemplar, acariciar, hojear, guardarlo durante años, el momento de un nuevo descubrimiento cuando las cosas se ponían serias -todo esto es parte de un proceso creativo cuyos detalles secretos desconozco. Pero en mi caso nada sucede de otro modo, y por lo tanto tendré que comprar libros hasta el último instante de mi vida, sobre todo cuando sé con seguridad que nunca los leeré.

Creo que es también parte de la rebeldía contra la muerte. Nunca quiero saber qué libros entre esos se quedarán sin leer. Hasta el final no está determinado cuáles van a ser. Tengo libertad de elección, puedo elegir en cualquier momento entre todos los libros a mi alrededor, y por ello tengo en mi mano el curso de la vida."

Desde que leí este apunte de Elias Canetti, no ha pasado un solo día sin que pasara por mi cabeza, unido siempre a la imagen de Elias atrapado en el marasmo de libros que formaron su vida, habitando las páginas de alguno de los libros más hermosos del mundo, viviendo siempre, a pesar de haber muerto.

4 comentarios:

Roberto Sanz dijo...

Me ha dejado sin palabras. Gracias por escribirlo.
Un abrazo
Rober

Álvaro Fernández Magdaleno dijo...

Gacias a ti por tu comentario Rober.
Álvaro

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Canetti es un maestro de verdad.
Besos,
Diego

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Vaya colección de obras de arte que tienes al final de la página... Comparto plenamente tu criterio estético...
Besos,
Diego