
Después de varios días de convalecencia vuelvo al blog ya recuperado de la fiebre y aún con una especie de cansancio y dolor de espalda que ya no tardarán en dejarme, sin mucho que decir: la sorprendente victoria de Raikkonen en la fórmula 1, la fantástica remodelación de El País (con tilde en su nuevo formato) son lo único que se me ocurren a estos horarios de la mañana de un miércoles que al menos desde mi ventana se presenta bastante gris, un día lóbrego como decía mi padre, un día que por el devenir de la vida va unido a la portada grisácea del disco de mi hermano Diego que se presenta esta tarde en Valladolid.